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Archive for 21/07/09

El doctor Pedro Cavadas es un cirujano que se atreve con operaciones que muchos otros tratarían de imposibles. Trasplantes de manos, recomposición de penes…

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Pero tras haber leído la entrevista que le hicieron en XLSemanal, creo que lo más destacable de este hombre no es su gran conocimiento de la medicina, sino su calidad como persona.

Aquí tenéis algunas de sus respuestas (en azul, mis frases favoritas):

(…)

XL. O sea, no sólo opera en África gratis, sino que además pone usted el dinero.
P.C.
Sí, pero toda la gente se gasta el dinero en lo que más le gusta, en lo que le hace ilusión. Y a mí este proyecto me hace mucha ilusión. Y lo mantengo en un tamaño pequeñito que puedo costear. Es maravilloso tener subvenciones, pero esas fuentes de ingresos un año las tienes y otro año, no. Y qué haces con esa gente si te quedas sin esa subvención. ¿Qué les dices? ¿Que se acabó?

XL. Dicen que la muerte de su hermano Jaime en un accidente de tráfico y un viaje iniciático a África le hicieron replantearse su vida.
P.C.
Lo de la muerte de mi hermano no tiene nada que ver. Yo lo quería mucho, pero no fue por eso. Fue empezar a viajar a la parte real de África, no la de los parques naturales y el vehículo con aire acondicionado donde te sirven cócteles y ves cuatro elefantes. Fue ver la humanidad real, la gente que tiene vidas duras y encima está contenta. En las zonas duras del planeta, la gente no está de mala hostia todo el día. Al revés, lo pasan mal, pero los ratitos en que no lo pasan mal están alegres. Bailan, cantan. ¿Cómo es esto posible? En Occidente lo tenemos casi todo, o eso nos hacen creer, y estamos de mala leche todo el tiempo. Estamos deseando siempre otra cosa. Allí no tienen nada, no desean nada y están más contentos que Dios. Y piensas: «A lo mejor habría que aprender un poco más de esta gente». Yo me había metido en una ratonera absurda de comprarme un coche cada vez más grande.

XL. Y vendió el Porsche.
P.C.
No, lo regalé. Es que era absurdo. Era ya el tercero que tenía. Si trabajas, ganas pasta; y si ganas pasta, te compras un gran carro. Y al día siguiente ya estás mirando si hay uno mejor. Y acabas cambiando de carro cada dos años, total, ¿para qué? Te gastas una cantidad de dinero insensata en joder a los demás. Porque te lo compras para ver si con un poco de suerte ves a un tío que te cae mal y le das envidia. Es una rueda absurda de la que me salí.

(…)

XL. ¿Por qué esa ojeriza suya a la cirugía estética?
P.C.
No es ojeriza, es poco aprecio. Con todo mi respeto a quien la practique y la reciba, es la cirugía de las sociedades saciadas. Cuando alguien está saciado, tiene más comida de la que puede comer, más música de la que puede oír, más placer del que puede experimentar, entonces se empieza a preocupar por la puntita de la nariz o el michelín. Cuando la gente tiene vidas duras, y la mayoría de la humanidad las tiene, no se preocupa de eso. Y no es tan infeliz. Al revés.

Aún hay esperanza…

Si os ha parecido interesante esta pequeña muestra de la entrevista, aquí tenéis la versión completa.

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Imagina que eres un perro al que desde cachorro han enseñado a esperar a que abran la puerta para salir al patio.

Una puerta típica de jardín, que consta de un marco y un cristal.

Imagina que un buen día, tu amo decide que el cristal puede ser peligroso si alguien se da un golpe, y lo retira, dejando sólo el marco de madera.

En ese caso, ¿qué harías si te dicen que salgas?

Pues claro, como todo el mundo…

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