Cuando hemos sido niños, alguna vez hemos llegado a casa pintados con bolígrafo por nuestro amigo Manolito.
Un “tatuaje” en el brazo o en la pierna, quizás una cicatriz de pega en la cara…
El estilo del tatuador Yann Travaille parece basarse en esa etapa de nuestras vidas, ya que sus diseños están llenos de esa simplicidad a la hora de plasmarlos en la piel.
¿Que quieres un perro?
En cuatro líneas te lo hace.
¿Que quieres que te lo pinte?
Unos garabatos así por encima y…
¡Ya tienes tatuaje!
