Hasta hoy, la única protección de un mueble para no rayar el parquet ha sido esa extraña piececilla de goma que ante todo, es antiestética.
Ya me dirás tú. Compras una silla que es una monada, y te ves obligado a ponerle un trozo de goma negro para evitar disgustos.
Nada cool.
Pero eso era hasta hoy.
Porque señores, después de ver esta nueva solución, mis sillas serán en pocos días una auténtica pocholada.
Te lo juro, nena.
