Oscar es un gato británico de tres años al que un triste día del pasado octubre le tuvieron que amputar las patas traseras por culpa de un terrible accidente.
Lejos de darlo por perdido, sus dueños buscaron un veterinario que pudiera ayudarlo de alguna forma y encontraron a Noel Fitzpatrick y su equipo, que dieron con una solución poco usual: implantarle unas prótesis para conseguir que el gato volviera a caminar.
