Pongámonos en situación.
Es invierno, hace un frío que pela, y estamos en casa en nuestro sofá, leyendo tranquilamente un libro con el calorcito de una manta. ¿Qué falla?
Pues que al tener que estar aguantando el libro, o bien nos tapamos hasta la cabeza, o bien la manta queda a la altura de nuestro pecho, justo por debajo de los sobacos. Y por ahí entra fresco, claro.
¿Moriremos sin encontrar solución a este problema? ¡No! Porque alguien ya ha pensado en esto, y le ha encontrado una solución práctica y cómoda: el slanket (al que he rebautizado como manta-jersey, porque yo lo valgo).
