El otro día lo hablaba con Raúl (Rprieto).
Todo el mundo ya tiene un GPS, y se ha perdido la emoción de ir a un sitio sin saber dónde se aparecerá (o cuándo).
Pero ni yo me he salvado de este consumismo, y tengo uno en mi coche. Eso sí, como tengo mis principios, me lo he comprado analógico, en vez de tanta chorradita de voces que te van indicando dónde girar.
¡Y sirve para todo el mundo!

¡Hasta el infinito, y más allá!
(vía nopuedocreer)