Conforme se acercan esos días de celebraciones y fiestas y comilonas, los días de trabajo se hacen más y más duros.
Sobretodo, las mañanas.
Ese frío intenso…
Esas ganas de tener unos días de descanso merecido…
Vamos, ¡que no hay quien mantenga los ojos abiertos!
¡Y yo que no bebo café!
Si es que… ni en la ducha aguanta uno despierto.
