Las personas con hoyuelos somos gente envidiada, para qué vamos a negarlo.
Es sonreír un poco, y aparecer esas simpáticas marcas en los carrillos que nos dan ese toque tan jovial, tan simpático.
Pero claro, no todo el mundo los tiene y hay quien los desea, como Isabella Gilbert.
Esta mujer, probablemente harta de ver cómo sus amigas lucían hoyuelos allá donde fueran, decidió un buen día tomar una decisión al respecto, y acabó creando lo que bautizó como “máquina de hacer hoyuelos“.
La susodicha máquina no deja de ser una estructura de hierros, pero original es un rato.
