Entre los meses de octubre y mayo (aproximadamente), las tardes más cortas obligan a los que salimos a correr por la montaña a buscar alternativas para no despeñarnos por un precipicio cualquiera.
Los hay que prefieren correr con linternas en la cabeza cual minero, pero mi grupo prefiere cambiar la ruta y hacerla por ciudad. No es lo mismo asfalto que tierra, pero nos vale.
¿Y qué tiene la ciudad que no tiene el campo?
Personas.
¿Y qué hacen esas personas cuando te ven pasar?
Va, si lo hemos hecho todos…
(traducido de graphjam.com)

ajajajjajajjajaj!!!!