La experiencia me ha demostrado ya unas cuantas veces que no todo en la vida sale como uno desea.
Hay veces que nos equivocamos y no nos damos cuenta del error hasta que ya es demasiado tarde. En otros casos son un simple malentendido o la falta de comunicación los culpables de un final inesperado, prematuro, final sin ser casi principio.
Y es en esos momentos, cuando das ese último paso al vacío y sientes que vas a caer, cuando no puedes hacer más que disfrutar de la caída y reflexionar sobre lo que te ha llevado hasta allí.
¿Mi consejo para después? Vete a casa, date un buen baño y que el agua borre esos sentimientos que llevarás impregnados por todo el cuerpo.
Cuando empieces a secarte, ya te sentirás un poco mejor.
Prometido…
