Diez metros nos separan, doce como mucho.
Los árboles me sirven de refugio, desde aquí no me ve. De todas formas parece despistado, no creo que sea difícil acercarme un poco más. Quizás en aquel arbusto…
Sí, sigue despistado. Empiezo a oler la pólvora, la escopeta está cargada y esta mañana ya ha disparado alguna vez. Ni un ruido. Hasta respiro con más cuidado, casi lo evito en según qué momentos. Estoy a tres metros.
Ya casi lo tengo al lado, e increíblemente no sabe que estoy aquí. Perfecto. No hay espacio para el error, casi puedo tocarlo si me estiro. Un metro.
Ahí está, noto su olor corporal. Sudor y algo que no sé reconocer. Habrá estado retozando en algún barrizal y ahora descansa, incapaz de esperarse que yo esté aquí, a su lado.
Llegó el momento. Olvídate de nervios, olvídate de los riesgos. Es ahora o nunca.
¡A por él!
Mmm, pues sí que estaba rica la chocolatina, sí…

OOOOOOOOOOOOOOOtiaaa ke guay!!
MAdre mía yo me echo una siesta en el campo , abro un ojo y me encuentro eso… y me cago.
¬¬