Papá y mamá llevan a sus dos hijas a ver un partido de béisbol, para que las pequeñas se diviertan.
Aunque en realidad, los cuatro saben que quien más interés tiene en ir es papá, fan de los Phillies desde que tiene uso de razón.
Ha quedado con los amigotes en sus asientos de siempre, dispuesto a pasar una buena tarde viendo su deporte favorito. Y quién sabe, puede que algún bateador envíe la pelota a su gradería, como aquella vez que casi la coge con su pequeño guante.
Se prepara el bateador.
Batea.
No se lo puede creer, ¡la pelota va hacia su zona!
¡La ha cogido!
Sus amigos lo felicitan chocando sus nudillos, y es que no tendrá mejor recuerdo de aquella tarde. Todo ha salido perfecto.
Toma pequeña, guarda la pelota de papi.
La repetición es mucho más dramática.
ajajajajajajajajjajajajajajajaaj!!!
Es pa cojer a la niña y tirarla detrás!!!!!!!!!!!! ajajjaja!!!!!