Este es el nombre de la obra que Magdalena Jetelová trajo en 1992 al Irish Museum of Modern Art de Dublín, al Mak de Viena y a la National Gallery of Contemporary Art de Varsovia.
¿Y de qué trata dicha obra?
El concepto es el siguiente: tratar de simular que una pirámide había sido incrustada dentro del propio museo.
Se utilizaron grandes cantidades de arena rojiza para rellenar algunas estancias, y situándolas en lugares estratégicos, daba realmente la sensación de que la pirámide se había fusionado realmente con el museo.
Pero veamos algunas imágenes que dejarán más clara la idea.

