Y si no, que se lo digan a la gente que ha estado jugando a algún videojuego y se ha encontrado con que su personaje chocaba contra el aire, o pegaba un puñetazo a un enemigo que se encontraba a un par de metros de distancia.
Porque por mucho que la informática siga las leyes de la lógica… Siempre hay una persona detrás para darle ese toque de imperfección.
Así que aquí teneis, vía Elrellano, unos cuantos errores en videojuegos.
Con más de uno, ¡no he podido aguantar la carcajada!
Mis favoritos, el del minuto 1:16 (saque de falta), y el 2:08 (han clavado la música de Austin Powers con el bailecito).
Echando un vistazo por neatorama, me encuentro con esta foto:
Sí, se trata de un gato un poco gordito, pero no culpemos a la señora que lo sujeta. Está así porque se alimentaba de todo lo que pillaba por los patios de las casas, hasta que una patrulla de control de animales lo rescató.
Para ello, hizo falta un porta-perros, ya que el de gatos era muy pequeños.
También tuvo que ser pesado con una báscula para perros, ya que la de gatos no contaba suficientes kilos.
Pero lo más importante de todo es el descubrimiento que hacemos aquí, en nuestro blog.
Tengo que haceros una confesión: de pequeño, los payasos me daban miedo.
Y el muñeco diabólico. Pero esa es otra historia.
Mi miedo a los payasos no es un suceso aislado, ya que hasta existe un tipo de fobia definida para estos casos: la coulrofobia, o miedo irracional a los payasos.
Según la mayoría de casos, lo que más asusta es la gran cantidad de maquillaje, los pelos de colores, esa nariz roja… en definitiva, la exageración y distorsión de rasgos humanos.
Si yo trato de recordar porqué me daban miedo, supongo que sería por lo mismo. Tan blancos, con esa sonrisa tan marcada… Incluso ahora los veo, y sigo pensando que son una imagen de lo más grotesca.
Eso sí, tengo que aceptar que tampoco tenía un miedo exagerado. Era algo así como una ley de alejamiento: yo no os veo, vosotros no andais cerca mío, y todos contentos.
No es el caso de la señora del siguiente vídeo:
Fascinante cómo se abraza a su osito.
¿Pero cuál es la causa de este miedo? ¿Cuál es el día en que, de repente, te empiezan a dar miedo los payasos?
En mi caso, fue un fatídico día en que vi una fatídica película. Qué fatídico era todo, por favor.
Yo tendría unos 7 añitos, y en casa alquilaron una película (en VHS, por supuesto). Era de payasos, y yo, que en aquel momento no los temía, pensé que sería una buena idea verla.
He aquí una de las series españolas que más se vieron en nuestras pantallas antes de que llegara las empresas extranjeras de dibujos animados como Manga, Cartoon y compañia: Los Aurones. La reconoceréis enseguida por esa canción tan pegadiza. Os dejo que disfrutéis con la intro de la serie.
Se trata de Randy Pausch, profesor de la Carnegie Mellon University. Hace cerca de un año este señor recibió la desagradable noticia de que le quedaban pocos meses de vida. Tenía 46 años.
Pero lejos de caer, lejos de rendirse, Randy optó por hacer lo que mejor sabía hacer: enseñar. Y por este motivo, decidió convertir su última clase (septiembre de 2007) en una lección sobre la vida.
Logrando tus sueños de la infancia se titulaba la conferencia, y en ella hablaba de todo lo que él había aprendido en la vida, y daba a los estudiantes consejos para superar obstáculos y alcanzar sus propias metas.
Randy murió el pasado viernes, a la edad de 47 años. Y desde aquí, no podemos perder la oportunidad de poner el vídeo de su última clase, para el que la quiera disfrutar (en inglés).
La verdad es que no puedo ni imaginar qué se debe sentir al estar cerca de la muerte.
Aunque ahora que lo pienso, muchas veces pienso en qué haría si me quedara poco tiempo.
Y la verdad es que sólo aparecen dos cosas en mi cabeza.
Soy un tipo simple, no me pidais más.
Disfrutad de vuestro tiempo, ¡no tendreis otro regalo mejor!
Última semana de julio, y las ganas de trabajar siguen en descenso.
Así que vamos a intentar levantar un poco los ánimos, que si no, no llegamos ni al miércoles.
¿Cuál es uno de los principales problemas del trabajo?
La rutina, claro… No hay nada peor que ver que lunes tras lunes, tus pasos son los mismos, tus charlas tienen las mismas palabras, el café sabe igual. Mismos impresos sobre tu mesa, misma cara de asco de los compañeros.
Pero eso se puede combatir, ¡porqué no! Lo único que nos hace falta es tener una buena predisposición al cambio, y plantearse retos para no caer en el aburrimiento.
Como por ejemplo, venir disfrazado al trabajo.
En el nivel más básico, podemos venir con zapatillas de distinto color, no se notará mucho.
A un nivel por encima, estará ponerse algún gorro o cinta en el pelo chula.
Si seguimos subiendo, nos vamos a unos pantalones algo acampanados, quizás en colores poco discretos.
Y así, pues seguid subiendo según vuestro nivel de timidez.
- Nada.. hablando con el productor y el guionista de mi siguiente videoclip. Estamos eligiendo a la chica que ha de salir en él como protagonista.. Te gustarías salir a ti?
- Por que no amor.. para estar en casa sin hacer nada, te ayudo con tu videoclip… que tengo que hacer?
Creo que si la chica llega a saber a lo que se expone… no hubiera hecho esta proposición.