Ha sucedido en Hornslet (Dinamarca), y lo hemos descubierto gracias a Pixel.
Los molinos de viento funcionan sólo en un rango determinado de velocidades. Empiezan a funcionar con vientos de unos 19 km/h (velocidad de conexión), obtienen un máximo rendimiento a unos 40-48 km/h, y dejan de funcionar al llegar a los 100 km/h (velocidad de corte).
Para conseguir pararse a esas velocidades, que podrían dañar la instalación, se utiliza un sistema de control que hace girar las palas a una posición de mínima oposición al viento, con lo que la hélice se detiene.
Pero a veces, esto no se consigue.
Y pasa lo que pasa.
Yo soy la videoaficionada, y al ver las palas volar, tardo en salir corriendo.
Y es que esas palas, son unas señoras palas.

Por más que lo miro no entiendo la manera en que se rompe…
Eso sí, yo también saldría corriendo!!
Un abrazooo!!
Muy buenas… lo que creo que pasa Raul es que las aspas están intentando frenarse para ponerse en la posición de reposo, ya que la velocidad del viento es superior a la velocidad de máximo rendimiento de estos aparatos.
Si te fijas en las aspas, estas se frenan de tanto en tanto. A mi me costó identificarlo porque da la impresión de que giran con normalidad y que los saltos que dan adelante y atrás es debido a la percepción de nuestro ojo (como cuando vemos girar la rueda de un coche y parece que gira al revés). No se si me he explicado… Saludos!