Este video es para mí un ejemplo de hasta dónde llega la curiosidad humana.
El experimento es sencillo:
- Se pone a un chico delante de un disparador de pelotas de tenis.
- Orientamos el disparador hacia la entrepierna del voluntario.
- Preparamos una cámara de esas tan chulas que nos muestran a cámara lenta el pelotazo.
- Ponemos un sensor de velocidad para demostrar que se consiguen los 82 km/h en el lanzamiento.
- Y… ¡fuego!
Tal como dice el título del video (ciencia de golpear a alguien en las nueces), y Arturo en su blog, parece que ahora se utiliza la palabra ciencia para cualquier cosa.
Eso sí, el momento del voluntario levantándose dolorido, y los otros tres aplaudiendo, no tiene precio.
