Las catacumbas de los capuchino
Enero 17, 2008 por Nopt
No, no es el lugar en el que se guardan las tacitas de Nespresso “What else”.. más bien al contrario. Nos encontramos ante uno de los museos (sí museaos, cada uno expone lo que quiere y como quiere) más escalofriantes y singulares del mundo. Daros una vuelta…
Las catacumbas de Palermo, Silicia (Italia para situarnos bien) datan de 1599 cuando se enterró por primera vez a un monje con fama de santo para que fuera rezado y visitado, el Hermano Silvestro de Gubio. Así descubrieron los monjes las especiales condiciones climáticas que reunían las catacumbas.
De esta singular forma convirtieron esta ceremonia fúnebre, en la costumbre de los franciscanos rindiendo culto a los muertos. Estas sepulturas eran exclusivas para los hermanos, no aceptando que fueran enterrados los particulares. Hay un par de ideas sobre el porqué, con el paso del tiempo, no sólo encontramos a monjes/monjas, sinó a fieles de a pié.
Una de ellas indica que todo cambió debido al traslado de los conventos a la periferia de la ciudad, donde tenían que construir capillas a expensas de algún benefactor que a veces les cedía un edificio con la condición de que a su muerte fueran enterrados en ellos, reservándose así el derecho de sepultura.
Por otro lado tenemos que a causa de un Decreto de la Santa Sede de 1637, se concedió permiso a los capuchinos para enterrar en sus cementerios a extraños de la Orden. Así se cumplía el deseo de los fieles de reposar cerca de las reliquias de los santos y en la Iglesia pensando que así estarían también más cerca de la oración y en lugar santo.
Sea como fuere,y como siempre, todo ligado al poder (ya fuera adquisitivo o no) que tuviera el fiel en cuestión, pues no estaba al alcance de todos, costearse el proceso de momificación que descubrieron los monjes, que consistía básicamente en: mantener el cadáver en una cueva de ambiente muy seco para que el cuerpo “sude” la humedad durante ochos meses, para posteriormente exponerlo al sol tras un baño de vinagre en una terraza hasta que la piel se acartone, dotando a los gestos de la cara de muecas grotescas y desencajadas.
Poco a poco esto fue convirtiéndose en una tradición local, al punto de que muchos dejaban instrucciones en su testamento respecto a las ropas que lucirían después de muertos e incluso las que deberían ponerle pasado un tiempo. Así se fueron reuniendo aproximadamente un total de 8.000 cadáveres que se exponen como si de una galería de la muerte se tratase.
La peculiaridad de estas catacumbas reside en el estado de algunas de las “momias” que en ella encontramos. El incremento de cuerpos embalsamados que poco a poco se iban reuniendo en tan funesto lugar, hizo que se tuvieran que ampliar las catacumbas. Así que los frailes comenzaron a excavarlas , primero (como hemos dicho) porque el lugar primitivo resultaba ya insuficiente y segundo porque decidieron trasladar los restos de los hermanos allí enterrados para dejar un lugar vacío que, debidamente acondicionado, sería utilizado como refugio u hospital para los viajeros que llegaban a Palermo de noche y no podían entrar en la ciudad cuyas puertas se cerraban herméticamente. Así, la primitiva cripta se transformó en hostería y hospital o refugio de viandantes.
Pero la gran sorpresa para los padres capuchinos fue que al ir a retirar los restos óseos de los enterrados para trasladarlos a las nuevas sepulturas de la catacumba, hallaron que, los cuerpos de 40 de ellos se conservaban con la carne flexible aunque momificada, como si hiciese poco tiempo que hubiesen muerto. Esto fue a causa de la sequedad del terreno y las corrientes de aire. Pero además, los hermanos capuchinos desarrollaron una serie de técnicas especiales de embalsamamiento que les permitían conservar los cuerpos en buenas condiciones, evitando la putrefacción.
Como dato curioso (como si todo lo anterior no lo fuera), se sabe que inicialmente todos los cuerpos tenían ojos de cristal que los soldados estadounidenses saquearon tras el desembarco en Sicilia durante la II Guerra Mundial… Igual había en aquella época mucho tuerto americano…y ya se sabe… a falta de ojos…
Son especialmente macabras las de los niños, en especial la de una niña de dos años embalsamada en 1920 y cuyo cuerpo se conserva casi intacto o la de un descendiente de Cuasimodo.
Increíble la niña con lacito incluido… SI PARECE QUE ESTÁ DURMIENDO…
Me esta dando un yuyu…. Mejor lo dejamos aquí por hoy. Un abrazo a todos
PD: Se enterró allí también a Velázquez? Que … que no?!



Yo prefiero que me usen para la ciencia, en alguna universidad.
Así cumplo en muerte una de mis pesadillas en vida, ir en pelotas a clase.
Pesadilla pesadilla… a más de uno le hubiera gustado ir en pelotas.
Aunque yo hubiera preferido que fueran otras la que escogieran tan especial atuendo para asistir a clase… seguro que las amenizaba un poco y conseguían una asistencia récord en cualquier asignatura.
Jeje, ¿habéis ido a ver Bodiess, la exposición en Barcelona de Roy Glover? . Sigue hasta el 31 de Marzo.
A mí es que no me gusta la gente tan abierta.
Mejor más introvertidos.
Aunque sea en sus órganos internos.
Céline fue a verlo cuando estaba en Londres. Y se compró un libro que explica un poco la exposición y en la que hay imagenes de “lo mejor” de esta.
La verdad es que es interesante, aunque no da tanto yuyu…